Moren y la institucionalidad

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OCT
19
2020
Teodoro Barajas Morelia, Mich. Morena es un partido relativamente nuevo, cuyo principal activo es desde su fundación el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, algo por demás evidente, no obstante enfrenta una crisis derivada de su incipiente institucionalidad que no le ha permitido contar con una dirigencia sólida hasta el momento.
En las encuestas para elegir un dirigente nacional se registró un empate técnico que genera aún mayor incertidumbre, los finalistas son Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, ambos legisladores ex perredistas.
Porfirio Muñoz Ledo tiene una biografía dilatada en la que aparecen diversos datos para detallar sus logros: dirigente del PRI y del PRD, secretario del Trabajo, secretario de Educación, embajador; senador y diputado, aspirante a la presidencia, tribuno y dueño de una cultura general evidente. Hombre de historias.
Mario Delgado es mucho más joven que su contrincante y compañero de partido, alineado a Marcelo Ebrard, figuró en cargos en el gobierno de la Ciudad de México y ya ha sido legislador.
Lo cierto es que aún no se resuelve la elección para elegir a quien habrá de encabezar la dirección de Morena en los comicios del próximo año que será vital para los objetivos de la 4T, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no intervendrá en los asuntos de su partido, mientras lo que si se ha registrado es anarquía y vacíos que comienzan a llenarse no de la mejor manera.
Muñoz Ledo se autoproclamó dirigente legítimo ?invocando al propio presidente López Obrador- y llamó a sus correligionarios para que le acompañaran el 12 de octubre en dicha ceremonia, argumentó que su lucha durante décadas ha sido a favor de la democracia.
Mario Delgado, por su parte, ha dicho que su contrincante desea dar un golpe de estado a Morena para buscar ser oposición ante el presidente.
Aflora la ausencia de institucionalidad, Morena ha recibido integrantes de diferente génesis, desde ex perredistas que son mayoría, a sindicalistas, burócratas, empresarios, dirigente sociales. En suma, se trata de un archipiélago que conjunta múltiples islas diversas que restan cohesión. Si recordamos al sociólogo Max Weber, a los partidos políticos les marca su origen.
El presidente López Obrador es el activo principal de Morena, no se habría concebido al partido en el poder sin el aporte, además de la presencia del mandatario, con todo y su polémica, ambigüedades y carisma.
El proceso electoral que ya inició para culminar el próximo año será de alto grado de dificultad, más de 20 mil cargos de elección popular serán votados, se ocupa de las estructuras a ras de tierra, articular un proyecto amplio, elegir candidaturas y estar pendientes de coyunturas así como de imponderables que no faltarán.
Morena aún no tiene una dirigencia real, el tiempo se agota y no logra los acuerdos; probablemente juega a su favor que la oposición tradicional tampoco se percibe vigorosa. La oposición en las últimas semanas más visible ha sido la que encabeza Gilberto Lozano con FRENAA, la cual ha llenado, al menos mediáticamente, el hueco que han dejado los partidos opositores aunque las casas de campaña vuelen por los aires y sus argumentos parezcan medievales.
A Morena le urge un ingrediente: institucionalidad.


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