Más allá del sitio 105 en los 10km del esquí de fondo que consiguió Allan Corona, lo valioso de su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 fue que cristalizó el deseo de convertirse en olímpico, aquel deseo que comenzó en tierras nórdicas tras dejar México.
Lo hecho por Allan lo escribe con letras doradas ya que se convierte en el cuarto mexicano en Juegos Olímpicos de Invierno en la prueba de fondo para sumarse a Roberto Álvarez (Calgary 88 y Albertville 92), Germán Madrazo (PyeongChan 2018) y Jonathan Soto (Beijing 2022).
El esquiador cruzó la meta en un crono de 28:33.9 minutos para ocupar la casilla 105. Aunque lejos de lo hecho por gente como el noruego Johannes Hoesflot Klaebo, un hombre hecho en la nieve y que se llevó la medalla de oro, el mexicano dio continuidad a ese camino iniciado por Roberto Álvarez.
Lo ejemplar de este atleta es que mostró entrega y garra en cada kilómetro recorrido en el Tesero Cross-Country Skiing Stadium y además mostró aquel gesto de satisfacción tras llegar a la meta, al levantar los brazos en señal de haber cumplido.
Y además esperó la llegada de su amigo el sudafricano Matthew Smith, con quien ha compartido momentos inolvidables desde el 2022 en Noruega. Ambos se abrazaron por haber cumplido un reto más.
Así el podio se completó con el francés Mathis Desloges, quien se llevó la plata con 20.41.1 y otro noruego, Einar Hedegart, se quedó con el bronce con 20.50.2.
En sus primeros Juegos Olímpicos, el mexicano dejó grandes motivos de inspiración que dan pauta para escribir más capítulos como estos, en donde el deseo y las de destacar son indescriptibles, como cuando se llega a la meta tras finalizar el esfuerzo..