Después de Roberto, esperan la muerte.
Julio Santoyo, 04/05/2026

Después de Roberto, esperan la muerte.
Morelia, Mich.
Este 12 de mayo se cumplirá un mes del asesinato del defensor ambiental Roberto Chávez Tafolla a manos del CJNG que tiene el control territorial y político del municipio de Madero. También se cumple en este mes medio año de los atentados perpetrados por este mismo grupo criminal contra los defensores ambientales del Sangarro, Terrenate, las Sidras y Maravillas.
Hasta ahora no existe ningún detenido por estos eventos y los responsables, claramente identificados, se pasean con toda libertad por las calles de la cabecera municipal y por las tenencias, haciendo presencia en la Feria de Madero, en peleas de gallos e incrementando las acciones de acoso y amenaza en contra de los ambientalistas, que, con justa razón, se niegan a abandonar sus casas y sus parcelas que son su única fuente de sustento.
En todo esto algo no está bien. El crimen actúa como si tuviera respaldo de algo más y la certeza de que tendrá impunidad. En los últimos días se han acercado a las casas de los defensores ambientales como ensayado un ataque armado contra ellos y sus familias. Para rubricar su acoso disparan por las noches ráfagas de Ak 47 mandando un mensaje preciso. Durante las festividades de la Feria de la Madera, bajo pedido, los grupos musicales ofrecieron saludos al jefe de plaza, a pesar de que la apología del crimen está sancionada y todo ello en las barbas de la autoridad municipal.
A pesar de la presencia de efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional en Villa Madero para realizar recorridos con fines preventivos y disuasivos sobre las comunidades en donde la muerte acecha todos los días, se han quedado fijos dejándole el terreno libre a la delincuencia organizada.
Y ni qué decir de la policía municipal que esa, sin recovecos, está bajo las órdenes de los criminales. "Para que ustedes no tengan problemas métanse temprano a dormir", les aconseja la policía, que escolta a los responsables del asesinato de Roberto Chávez, a la hora que les ordenan, usando las patrullas como servicio personal.
El papel que realiza el presidente municipal, por su parte, que carente de toda sensibilidad y alejado por completo de la realidad, que declara a la prensa que en Madero hay paz y que los ambientalistas están bien y trata de "silenciar los cuestionamientos en redes", como se lo ordenaron sus superiores, a través de un despliegue fervoroso de pan y circo, camina de la mano con su verdadero patrón, el jefe de plaza y los mandos delincuenciales de Turicato y Tacámbaro.
El municipio de Madero está en las manos de dos grupos de la delincuencia organizada, Sierra 1 y CJNG. El cobro de extorsión a todos los sectores productivos y la canalización de recursos públicos municipales para financiar la operación de las células delictivas está ahí, y de ello existen numerosas evidencias, y aparecerá esa huella con tan solo rascarle un poquito a la contabilidad.
Este contexto es el que explica la razón de porqué los asesinos de Roberto Chávez se pasean y siguen actuando con absoluta impunidad. Esto explica el por qué los más de 10 sicarios que ametrallaron por tres ocasiones la casa de los defensores ambientales en el Sangarro, no han sido detenidos.
Los vínculos entre políticos ꟷcomo es el caso de Madero y otros municipios de Michoacánꟷ con el crimen organizado, es la causa de la crisis de inseguridad, asesinatos, extorsión, desaparecidos, secuestros y dolor, que viven nuestros pueblos. De ello hay pruebas por montones en Michoacán, y Madero es solo una vergonzosa aportación más a esta tragedia. Ojalá que no tengamos que esperar a que sea el gobierno estadounidense el que señale la magnitud del monstruo que tenemos en nuestros municipios para poder actuar.
La impunidad que aún prevalece en torno a los atentados del 6 de noviembre y del asesinato de Roberto Chávez Tafolla está generando un estado de tensión en las localidades afectadas, alentado por las células criminales, que podría derivar en los próximos días en el asesinato de más ambientalistas. El poder de las armas la tienen los delincuentes porque el gobierno se ha negado, hasta ahora, a hacer presencia y recuperar el territorio.
De ocurrir cualquier acto que atente contra la integridad personal y bienes de los ambientalistas de Madero y sus familias en los próximos días no se deberá dudar de voltear a mirar al principal responsable: al presidente municipal de Madero, quien comparte el mando de las células de CJNG en este municipio.
El gobierno del Estado y la Fiscalía de Michoacán deben cumplir ya los compromisos que se han establecido para garantizar la paz, el libre territorio, el libre tránsito, castigar a los culpables de la muerte de Roberto Chávez y a los responsables materiales e intelectuales de los atentados del 6 de noviembre.
Es el Estado el que debe dar garantías para la vida. Son los ciudadanos los que merecen respaldo y protección. Para los criminales está el camino de los tribunales y el de la cárcel. La amenaza del crimen de que "después de Roberto, esperen la muerte" es inadmisible. El gobierno tiene la palabra.