La presión no hace mella en los golpes de Jannik Sinner, presente en las semifinales del Abierto de Australia por tercera temporada consecutiva. El italiano superó este miércoles un reto de frialdad ante el estadounidense Ben Shelton, al que derrotó por 6-3, 6-4, 6-4 para instalarse con seguridad en la penúltima ronda del torneo. Dejando cada vez más lejos los problemas sufridos bajo el calor de Melbourne, toda una amenaza para su cuerpo en el corazón del torneo, el vigente campeón logró situarse a dos pasos de una gesta inmensa: tres coronas seguidas bajo el sol australiano.
"Es muy duro jugar frente a Ben", reconoció Sinner, tras el encuentro. "Tiene un enorme servicio y creo que está mejorando mucho cada año. Especialmente, después de la pretemporada, no sabes cómo van a jugar ciertos jugadores contra ti y cambia muchas cosas. Estoy muy contento con mi actuación de hoy".
El billete a las semifinales planteó un requisito evidente al vigente campeón: desactivar uno de los golpes más temibles de circuito. El servicio de Shelton, un golpe descomunal en el nacimiento del intercambio, se alimentó de las altas temperaturas de Melbourne, con picos de intensidad extrema en el primer tramo del torneo. Si las piernas de Jannik están listas para una tercera copa consecutiva en la Rod Laver Arena, donde la explosividad será un requisito fundamental, el desafío del norteamericano parecía un examen perfecto para comprobarlo.
El No. 2 del ATP Rankings manejó un partido de constancia, donde desactivó cualquier situación de peligro al otro lado de la red. Sinner atravesó las tres mangas con el servicio intacto, un golpe que ha pulido con especial ahínco en la pretemporada. Los reflejos del italiano, además, compensaron la potencia de Shelton, incapaz de llevar al límite al vigente campeón en ninguno de los parciales.