
ABR 102026 La enfermedad de Parkinson es la primera causa de atención neurológica y de discapacidad en personas mayores de 55 años, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se cuenta con terapias a base de medicamentos y con estimuladores cerebrales profundos que favorecen el control del movimiento. En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Parkinson, 11 de abril, el IMSS en Michoacán informa a la población derechohabiente que implementa estrategias para mejorar el diagnóstico temprano y brindar acompañamiento continuo a las personas con esta enfermedad, así como a sus familiares, para preservar la movilidad, promover la independencia y cuidar la salud emocional de los pacientes. Esta enfermedad se caracteriza por presentar trastornos del movimiento. Ocurre por la muerte de las neuronas que producen dopamina y que regulan la fuerza y dirección de los movimientos voluntarios. Algunos casos tienen un componente genético e inician temprano, antes de los 40 años, pero la mayoría son de inicio tardío y sin un componente familiar conocido. De acuerdo con la investigadora del Centro de Investigación Biomédica (CIBIMI) del IMSS, doctora María Esther Olvera Cortés, al ser una enfermedad crónico-degenerativa, los síntomas aparecen poco en poco, es decir, de manera progresiva y silenciosa, ya que se hacen presentes cuando las neuronas ya se han dañado o muerto. Algunos síntomas iniciales de esta enfermedad son: alteraciones del olfato, trastornos de la sensibilidad, del sueño, del estado de ánimo y trastornos viscerales, como el estreñimiento. Estos síntomas pueden presentarse hasta 10 años antes del inicio de los síntomas motores. Entre los primeros síntomas motores se encuentran los temblores en dedos, manos, mentón o labios; rigidez en el cuerpo, brazos o piernas, sobre todo al caminar, y falta de expresión facial. Cuando la condición empeora las personas llegan a tener dificultades para caminar o hacer actividades simples, para masticar, tragar o hablar. En tanto, los síntomas no motores presentes en estados avanzados de la enfermedad son: alteraciones de la memoria, alucinaciones visuales, irritabilidad involuntaria y difícil de controlar, psicosis, delirio, ideas de daño y demencia. Aunque es un padecimiento que no tiene cura, es importante acudir a la Unidad de Medicina Familiar cuando se presentan síntomas como: temblor, rigidez, movimientos lentos y depresión, pues la enfermedad tarda entre tres y cuatro años en instalarse por completo. La especialista precisó que el Parkinson es una patología del sistema nervioso que dificulta la actividad motriz, lo que provoca que el paciente pierda la capacidad de caminar, comer y peinarse por sí mismo; es degenerativa y progresiva. La doctora Olvera Cortez afirmó que el diagnóstico de la enfermedad es clínico y se apoya con estudios de resonancia magnética y tomografía de emisión de positrones (PET), que se utilizan para descartar otros padecimientos con signos similares. Y, aunque no es curable, aseveró, se puede controlar con una detección y tratamiento oportunos. Para ello, el IMSS ofrece el tratamiento a través de medicamentos similares a la dopamina y otros que favorecen el movimiento. |